 Arquetipo 1: El mago |
 Arquetipo 2: La sacerdotiza |
 Arquetipo 3: La emperatriz |
 Arquetipo 4: El emperador |
 Arquetipo 5: El sumo sacerdote |
 Arquetipo 6: Los enamorados |
 Arquetipo 7: El carro |
 Arquetipo 8: La fuerza |
 Arquetipo 9: El ermitaño |
 Arquetipo 10: La rueda de la fortuna |
 Arquetipo 11: La justicia |
 Arquetipo 12: El colgado |
 Arquetipo 13: La muerte |
 Arquetipo 14: La templanza |
 Arquetipo 15: El diablo |
 Arquetipo 16: La torre |
 Arquetipo 17: La estrella |
 Arquetipo 18: La luna |
 Arquetipo 19: El sol |
 Arquetipo 20: El juicio |
 Arquetipo 21: El mundo |
 Arquetipo 22: El loco |
| ::::: Arquetipo 13: LA MUERTE |
Evocación: Precisamente, en el ejercicio de la muerte, que simboliza el cambio, adoptamos una nueva forma de movimiento, la canalización de la energía.
No hay verdadera muerte, en cuanto a final: la energía no se destruye, sólo se transforma; así que el arquetipo nos inspira la idea de fluir en el acto de dar y recibir, de producir y recoger, de vivir y morir.
Técnica: Colocamos los pies separados paralelos a lo ancho de los hombros, el bambú en posición horizontal a la altura del hara (2 dedos bajo el ombligo). Inspiramos y al exhalar giramos el tronco hacia la derecha y empujamos el bambú, de forma vertical en esa dirección, las piernas están flexionadas y sentimos que al exhalar mandamos energía por nuestras manos. Podemos sentir como la energía rodea a un objeto determinado; al inspirar reabsorbemos la energía y regresamos a la postura del centro, para proyectar la energía de igual modo hacia el otro lado, aprovechando la exhalación. |
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